La Hermandad del Prendimiento de Villamartín celebra la toma de posesión de su nuevo Hermano Mayor

Con una joven Junta de Gobierno, la hermandad del Prendimiento inicia una nueva etapa marcada por la renovación y la unidad

Villamartín, 24 de enero de 2026

La Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Misericordia en su Prendimiento de Villamartín, celebró el pasado sábado 24 de enero, la solemne toma de posesión de José María Giráldez como nuevo Hermano Mayor de la corporación. El acto tuvo lugar a las cinco de la tarde en la Capilla de la Coronación y estuvo presidido por el Vicario Parroquial, el Rvdo. Sr. Don David de Blas Martín.

El acto contó con la representación de la sociedad civil y del mundo cofrade de Villamartín. Acompañando al nuevo Hermano Mayor y a su joven Junta de Gobierno estuvieron presentes la señora alcaldesa, Doña Susana Toro Troya, junto a miembros de la Corporación Municipal; el presidente del Consejo Local de Hermandades y Cofradías, Don Juan Jesús Moreno Soto, acompañado por la práctica totalidad de su comisión permanente; así como hermanos mayores de las distintas hermandades de la localidad y numerosos miembros de sus juntas de gobierno.

Igualmente, un nutrido grupo de hermanos y hermanas de la Hermandad del Prendimiento quiso estar presente en este momento tan significativo, entre ellos destacados miembros de la Junta de Gobierno saliente, como Doña Francisca Gómez Nadales y Don Manuel González Cabral.

El acto fue conducido por el cofrade de la corporación, Francisco Gil Rodríguez, quien dedicó emotivas palabras de agradecimiento a la Junta de Gobierno saliente, destacando de manera especial la labor de Francisca Gómez Nadales por su esfuerzo y compromiso para conducir a la hermandad hasta el proceso electoral, tras una etapa especialmente compleja marcada por la dimisión de miembros históricos de la corporación.

Asimismo, Gil Rodríguez subrayó, apoyándose en citas del Papa Francisco —cuyo pontificado coincidió con los años de formación y erección canónica de la hermandad—, El valor de una Junta de Gobierno en la que se unen la inquietud, el ímpetu y las ganas de la juventud con la experiencia y el saber hacer de quienes, desde la madurez, también forman parte de esta nueva Junta; integrados todos y todas en un mismo proyecto común, tal y como el Pontífice ha venido promoviendo a lo largo de su magisterio.

Tras la toma de posesión, se celebró la Santa Misa de acción de gracias. Como es tradición en la hermandad, los jóvenes de la corporación obsequiaron a los asistentes con petisús de chocolate y crema al finalizar la Eucaristía, poniendo un entrañable broche final a una jornada marcada por la emoción, la esperanza y el inicio de una nueva etapa para la Hermandad del Prendimiento.

Asamblea de Obispos del Sur de España se reúne en Córdoba y aborda asuntos clave de la comunidad eclesial

Los obispos del sur de España alzan la voz por los más vulnerables y miran con esperanza a la visita del Papa

La CLXI Asamblea Ordinaria de los Obispos del Sur de España, integrada por los prelados de las diez diócesis andaluzas, se celebró el pasado 26 de enero en Córdoba con el objetivo de analizar y profundizar en distintas situaciones que afectan a la vida pastoral y social de la Iglesia en el sur de España.

La jornada comenzó con la celebración de la Eucaristía, ofrecida por el eterno descanso de las víctimas de los recientes accidentes ferroviarios ocurridos en Adamuz (Córdoba) y en Cataluña. En su oración, los Obispos elevaron súplicas por la pronta recuperación de los heridos y manifestaron su solidaridad y cercanía a los familiares y afectados, agradeciendo a los servicios de emergencia, voluntarios y comunidad cristiana por su entrega y servicio.

Durante la Asamblea, la Secretaría Técnica de Enseñanza informó sobre las gestiones realizadas con la administración educativa estatal y autonómica, así como los avances en la renovación del Acuerdo en materia educativa, que busca garantizar el acceso del profesorado de Religión Católica a la formación del Máster de Educación Secundaria en las universidades públicas andaluzas.

Los Obispos expresaron su preocupación por los criterios utilizados por la Junta de Andalucía en la adjudicación de las ayudas provenientes del IRPF, que, según manifestaron, perjudican la labor de las Cáritas Diocesanas, dificultando la atención a las personas más necesitadas.

Entre los acuerdos de la Asamblea se encuentra el nombramiento de monseñor Sebastián Chico, Obispo de Jaén, como Obispo delegado para los Seminarios. Asimismo, los prelados celebraron con alegría el anuncio de la próxima visita del Papa León XIV a España, un acontecimiento de significativa importancia para la Iglesia española, invitando a los fieles a prepararse y participar activamente.

Finalmente, los Obispos felicitaron a la Diócesis de Almería y a su Obispo por la beatificación del venerable Salvador Valera Parra, conocido como el “Cura Valera”, que tendrá lugar el próximo 7 de febrero en Huércal-Overa, destacando su servicio ministerial y entrega pastoral.

José Antonio Piña Pavón, será el autor del Cartel de la Semana Santa de Villamartín 2026

José Antonio Piña sin duda, ha captado con sus objetivos momentos inolvidables de nuestra semana Santa

El Consejo Local de Hermandades y Cofradías de Villamartín ha designado a José Antonio Piña Pavón como autor del Cartel de la Semana Santa de Villamartín 2026, una elección que pone en valor no solo su capacidad artística, sino también su profundo vínculo con la vida parroquial del municipio.

Lejos de concebir el cartel únicamente como una obra estética, Piña Pavón seguro marcará en su obra como uno de sus principales objetivos dar visibilidad a todos los actores relevantes de la comunidad parroquial, reflejando en su trabajo a las hermandades, grupos parroquiales y a las personas que sostienen y dan sentido a la Semana Santa villamartinense.

La presentación oficial del cartel tendrá lugar el próximo 14 de marzo, en un acto público que servirá como antesala a los días grandes de la Pasión en la localidad.

Este anuncio se enmarca dentro del programa de actos de la Cuaresma 2026, organizado por la Parroquia de Nuestra Señora de las Virtudes y el Consejo Local de Hermandades y Cofradías, que volverá a ofrecer una completa agenda de cultos y actividades culturales.

El calendario arrancó el pasado 17 de enero con la Función Principal en honor a San Sebastián, patrón de la localidad, y continuará el 18 de febrero con el Miércoles de Ceniza, inicio del tiempo cuaresmal.

El 21 de febrero tendrá lugar el Encuentro de Hermandades en la Ermita de las Montañas, una jornada de convivencia entre las corporaciones locales.

Las actividades formativas incluirán la ponencia de José Enrique Sánchez Basallote el 6 de marzo, titulada “La Pasión de Cristo desde el punto de vista médico”, y la conferencia del Rvdmo. D. Javier Ramírez Fernández, párroco de Nuestra Señora de la Sed de Jerez, el 9 de marzo, bajo el título “Sus cicatrices nos curaron. Figuras de la Pasión”.

El 13 de marzo se celebrará el Vía Crucis de las Hermandades, presidido por Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia, mientras que el 20 de marzo a las 20:30 horas, el Teatro Municipal acogerá el Pregón de la Semana Santa, a cargo de Enrique Sánchez Moreno.

Además, quedan por concretar otras actividades, como una charla sobre fisioterapia aplicada a los costaleros, a cargo del propio Sánchez Moreno, así como ponencias de Don Jorge Raúl Cadavid Flórez, párroco de Nuestra Señora de las Virtudes, y Juan José Gómez Vidal, centrada en los patronazgos de San Sebastián y Santa Ana.

Con la mirada puesta en la próxima Semana Santa, Villamartín inicia así su camino cuaresmal con un cartel que, de la mano de José Antonio Piña Pavón, pretende convertirse en reflejo fiel de una celebración construida entre todos.

Villamartín acoge una jornada informativa sobre acogimiento familiar y familias colaboradoras

El próximo miércoles 28 de enero, Villamartín será escenario de una jornada informativa sobre Acogimiento Familiar y Familias Colaboradoras, organizada por el Equipo de Acogimiento Familiar CPM Residencia La Cañada, Valmarín (Cádiz).

El encuentro tendrá lugar a las 18:00 horas en la sede de UGT, situada en la Avenida de la Feria, número 22, y está dirigido a todas aquellas personas interesadas en conocer cómo pueden colaborar ofreciendo apoyo y estabilidad a menores en situación de vulnerabilidad.

El objetivo principal de esta iniciativa es sensibilizar a la ciudadanía sobre la importancia del acogimiento familiar como alternativa al internamiento en centros residenciales, promoviendo entornos familiares seguros y afectivos para niños y niñas que, por diversas circunstancias, no pueden permanecer temporalmente con sus familias de origen.

Desde la organización se anima a la participación activa de la población, destacando que la colaboración ciudadana es fundamental para garantizar el bienestar y desarrollo integral de estos menores.

La asistencia es libre y supone una oportunidad para resolver dudas y conocer de primera mano cómo formar parte de este programa de apoyo social.

Gran asistencia en la igualá de la Hermandad de la Borriquita de Villamartín

Masiva respuesta de costaleros y aspirantes en la igualá de la Borriquita de Villamartín

a Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Paz y Caridad en su Entrada Triunfal en Jerusalén y Nuestra Señora de los Reyes, conocida popularmente como la Hermandad de la Borriquita, celebró en la jornada de ayer su tradicional igualá de costaleros con una muy numerosa asistencia, reflejo del buen momento que atraviesa la corporación de cara al próximo Domingo de Ramos.

La convocatoria realizada por la Hermandad obtuvo una respuesta mayoritaria tanto de costaleros veteranos como de aspirantes a las trabajaderas de los pasos del misterio y del palio, que procesionarán por las calles de Villamartín en la jornada inaugural de la Semana Santa.

El acto fue abierto por la hermana mayor, Anabel Carmona González, quien dio la bienvenida al nutrido grupo de hombres que se dieron cita con la ilusión puesta en un nuevo Domingo de Ramos. A continuación, el capataz general de la Hermandad, Antonio Medina Nieto, procedió a la igualá, contabilizando un total de 51 costaleros para el paso de misterio y 40 para el palio.

Durante su intervención, el capataz dirigió palabras de ánimo y aliento a los costaleros, animándolos a vivir con responsabilidad, compromiso la próxima estación de penitencia, que ya comienza a vislumbrarse en el calendario cofrade de Villamartín.

La parroquia de Villamartín invita a toda la comunidad a la solemne festividad de San Sebastián este sábado 17 de enero.

Villamartín se une en la celebración del Patrón San Sebastián este sábado.

El sábado 17, la parroquia de Villamartín celebra la festividad del Santo Patrón, San Sebastián.

El Consejo Local de Hermandades y Cofradías de Villamartín, a través de sus redes sociales, ha convocado a toda la feligresía y hermandades en particular a la celebración del Santo Patrón, que tendrá lugar, Dios mediante, el próximo 17 de enero a las 19:30 en el templo parroquial. Tradicionalmente, el Consejo de Hermandades de Villamartín invita a toda la comunidad a esta celebración, y este año no es la excepción, reiterando su invitación a honrar a San Sebastián con devoción y unidad.

¡Válgame San Sebastián, Patrón de Villamartín! todas las penas se acaban, las mías no tienen fín.

Aproximación histórica de San Sebastián como Patrón de Villamartín. Por Juan José Gómez Vidal. Historiador

A veinte de Enero,
San Sebastián el primero.
––Detente, varón,
Que primero es San Antón.
Glorioso San Sebastián
todo lleno de saetas;
Mi alma como la tuya;
Como tu cuerpo mi suegra.
Glorioso San Sebastián,
Santo Cabal y Perfecto;
Mi alma como la tuya;
Mi suegra como tu cuerpo.
¡Válgame San Sebastián,
Patrón de Villamartín!
Todas las penas se acaban,
Las mías no tienen fín.

Emilio Lafuente Alcántara
Cancionero popular. Colección escogida de seguidillas y coplas (1865)

Con estos versos nos encontramos una de las más antiguas
referencias escritas sobre el Patrón de Villamartín.
Aún desconociendo la fecha exacta sobre su nombramiento
como tal, si podemos aproximarnos a la fuerte devoción popular
que a inicios del siglo XVI y prácticamente hasta la irrupción
de Santa Ana como Patrona mantuvo a San Sebastián como santo
protector de la villa. No fue el único, pues ante las epidemias no sólo pestífera que asolaron Villamartín durante el siglo XVI y XVII, también a
San Gregorio se le manifestó una especial y peculiar devoción
sobre todo en el segundo tercio del siglo XVI debido a las
infaustas plagas de langosta que asolaron todo el área
occidental del Reino de Sevilla entre 1530 y 1560.
De todas formas San Sebastián queda unido a los procesos
epidémicos de la localidad, sobre todo a inicios del siglo XVI,
compartiendo esa actividad devocional con la ermita de la
Encarnación, la de Veracruz o la de Reyes, no siendo ajeno
aquel primer asentamiento urbano donde pudieron darse
muladares o enterramientos objeto de los primeros brotes
pestíferos a partir de 1507.
Con ermita propia desde prácticamente inicios
fundacionales, y a pesar de la ausencia real de restos
arqueológicos e históricos que detallen con veracidad su
cometido religioso y asistencial en la primera parte del siglo
XVI, la significación de este Santo en la vida de más de cinco
siglos en la localidad, ha quedado fijada y permanente, bien en
el recuerdo de su callejero, bien en la impronta, que sobre todo
se advierte durante el siglo XIX, donde una amplio porcentaje
del nombre de varones responde al de Sebastián, o bien , como
referencia pictórica y legado histórico artístico que podemos
disfrutar con el lienzo existente en Santa María de las
Virtudes.

El Martirio de San Sebastián (1687-1688?). Parroquia Santa Mª de las Virtudes
Fotografía D. Andrés Alpresa Moreno

EL MARTIRIO DE SAN SEBASTIAN EN SANTA MARIA DE LAS VIRTUDES DE VILLAMARTIN

El importante legado pictórico que alberga el templo de Santa María de las Virtudes es obra de Sebastián Muñoz (1654-1690)

Por Juan José Gómez Vidal, Historiador

La Fábrica de Santa Mª de las Virtudes, hoy por hoy, sigue siendo uno de los monumentos más representativos de  identidad de la localidad de Villamartín (Cádiz). No obstante, la imposibilidad de su estudio en algunas ocasiones y la ausencia de investigaciones previas con cierto nivel científico, arrojan un nefasto resultado para quienes deseen conocer e investigar la fábrica y todos los elementos artísticos que en ella se albergan.  Investigaciones desde mitad del siglo XX hasta nuestros días, bien en formato papel o bien digital, ausentes y carentes de las correspondientes citas bibliográficas, manuscritas, archivísticas o documentales y arqueológicas representan no sólo la ausencia de poder contrastar las investigaciones y aportar a ellas sino que además suponen una burla sistemática durante años a quienes con buena fe e intenciones se acercan al estudio y conocimiento del patrimonio histórico artístico de Villamartín. La administración de un bien, el conocimiento de los datos históricos, aunque éstos sean de una titularidad o bien de un trabajo de búsqueda histórica, no puede menoscabar la identidad social, cultural y humana de las poblaciones y grupos humanos, que como es el caso de esta villa, que ha luchado contra el devenir de los tiempos más allá de cinco siglos. Afortunadamente, y gracias a los avances en catalogación, digitalización y puesta al servicio de las fuentes históricas quien se adentre en una investigación, aunque fuere de nivel local, tiene a su alcance una serie de instrumentos y herramientas que en buena parte remedian el cercenamiento cultural que supone la ausencia de fuentes o la mala interpretación u ocultamiento de las mismas.

 Contexto crítico aparte, una de las piezas artísticas más llamativas y representativas de esta fábrica, independientemente de las características arquitectónicas y la colección escultórica que alberga el templo, es el Cuadro del Martirio de San Sebastián[1], que dicho sea de paso, sea posiblemente el mayor referente pictórico y de valor que alberga en sí el templo parroquial.

Quienes se acerquen al templo y tengan la oportunidad de observarlo, situado sobre la entrada del “Secreto” o “Cuarto de la Plata”, podrá comprobar no sólo las dimensiones de este lienzo, sino también, aunque el paso del tiempo está haciendo estragos en esta obra, la enorme calidad compositiva, cromática y de conjunto que este bien representa.

De su autor, su título, su descripción técnica y el origen cronológico e histórico se encargarán estas líneas de explicarlo, aun con la vicisitud que supone no haber contado con determinadas fuentes archivísticas, esenciales, y el desconcierto que supone nadar en un “maremágnum” de hipótesis historiográficas ausentes de fundamento alguno.

Pese a estos obstáculos, quien reposadamente se detenga a la observación de este bien cultura la podrá tildar como posiblemente la mejor obra que se albergue en nuestra localidad pictóricamente hablando.

Observarla y explorarla sumergirá a quien realice esa parada, aunque sea en breves minutos, a observar un tema claramente definido y a su vez analizar los objetos del mismo, el color, la textura y en general la composición general que ha construido la obra. Simplemente podrá contemplar, antes de pasar a un análisis más crítico una serie de referentes y sensaciones que sin duda le trasladarán cronológicamente a la etapa artística e histórica en la que fue pintado.

Su tamaño y forma, de enormes proporciones, facilitan su observación y análisis y sobre todo profundizar en la temática misma con la que el pintor pretendió plasmar la idea o sentimiento religioso en este caso. El Martirio de San Sebastián de Santa María de las Virtudes facilita a quien lo observa adivinar claramente su simbología pero aún va mas allá al poner a los ojos del observador el cómo se pinta y no lo qué se pinta dada la cualificada y exhaustiva formación pictórica de su autor. Los medios usados, la técnica y el grado de dificultad son disciplinas intrínsecas a su autor que desarrolla con absoluta soltura y le adornan previamente como un magnífico artista.

La transmisión emocional que el cuadro representa a través del color – falto de una intervención restauradora que clama a los cuatro vientos- supone la transmisión de la emoción, del dolor, de la expresividad de la obra y por lo tanto su acercamiento o alejamiento a la realidad histórica que plasma y en la cual se compone la obra propiamente.

La textura del mismo, los trazos y  dibujo que advertimos en su línea compositiva nos adentra e introduce nuestra visión dentro de la propia obra y nos facilita no solamente acercarnos a una tipología pictórica de una etapa u otra, sino también nos abstrae sobre todo al tema representado.

SU CONTEXTO CRONOLÓGICO

            El estadio cronológico en el que esta obra fue encargada a su autor y una vez finalizada llegó a la localidad de Villamartín se comprende entre los años 1675 y 1690. Aún sin haber podido acceder de forma puntual al día concreto de su entrega al contexto religioso de la localidad, sí es muy importante hacer mención especial a que nos encontramos ante un espacio temporal donde la villa ha sufrido tres importantes oleadas epidémicas que prácticamente han mermado su capacidad poblacional a índices del siglo XVI, sufriendo altas tasas de natalidad y de mortalidad que arrojaron un crecimiento vegetativo nulo y en algunos años de carácter negativo. Sociológicamente Villamartín está perfectamente segmentado en una élite u oligarquía local, ya de segundo orden, nos siendo de la nómina de hijosdalgo con mayor capacidad burocrática, política, económica y social como eran los existentes en el siglo XVI y primer tercio del siglo XVII, pero que aún así tenían el absoluto control de la vida económica, social, política y religiosa, que sumaba con una importante presencia clerical y una importante plasmación de ese control y poder mediante el predominio económico parroquial y la instrumentación regular que suponían las ordenes regulares asentadas en la villa. El agotamiento económico, consecuencia de los malos ciclos epidémicos, las crisis de subsistencia y la ausencia de un despegue definitivo y total de las fiestas de ganado, sumieron a una villa en la que un dispendio a modo de mecenazgo o bien popular para la realización de tal obra de arte, es además de poco verosímil, ciertamente inalcanzable.

            La ubicación que la historiografía tradicional, de forma espontánea y sin aportación documental o referencial alguna le otorga, reúne una serie de lagunas, pues indica la primera ocupación de la misma en una antigua ermita advocada a San Sebastián con motivo de la primera oleada de peste conocida en la localidad a principios del siglo XVI, exactamente en 1507. Sobre este hecho he de realizar una serie de consideraciones y puntualizaciones que no son otras que: El brote epidémico no actúa como motor de la construcción de una ermita; más bien retarda la misma, y en su defecto en la localidad se hace uso para el culto y rogativas de unos primeros remedos de templos, rudimentarios, que sirven para el fervor y la devoción popular,

  1. teniéndose que solicitar[1] incluso al Cabildo de Sevilla la cancelación, condonación o prórroga del pago del cuento de maravedís convenido a la firma de la Carta Puebla. Independiente de ello, es que por tradición e implantación de determinados arquetipos, San Sebastián suponga ese referente ante episodios pandémicos. No obstante, y debido a que la pandemia de peste no sólo se circunscribió a Villamartín sino que por desgracia se extendió más allá de los límites geográficos de la villa, identificar a San Sebastián como patrón y protector de la pandemias de “pestilencia” que asolaron el siglo XVI y XVII no sólo es particular de esta localidad sino que existen innumerables testimonios y referencias a este fenómeno a lo largo de todo el territorio castellano durante esa etapa. Quizás guarde cierta concordancia con la presencia del linaje de los Álvarez de Bohorques y la impronta que este linaje en más de 150 años dejó sobre la villa. Uno de ellos,  Antonio Álvarez de Bohorques[2] conjuntamente con su madre, Francisca Girón, viuda ya en 1616 de Alonso Núñez de Bohorques donan un lugar denominado en Granada Casa Blanca (Dar Al Baida), para la fundación del Convento de los Basilios, actuales Escolapios.  Se trataba de un paraje rodeado de feraces huertas y frondosas alamedas. A día de hoy esta zona se conoce en la ciudad de Granada como el Puente del río Genil. El esplendor del lugar acarreó incluso la  aparición de notables poemas, tales como el que a continuación detallo:

 «La guapa olvido por / la que es más guapa. No sé a quien elegir / en Haur Muámmal. De fuera del Islam / había mozas que me han dejado sin / saber qué hacerme. Por verlas me senté / bajo los olmos y me hizo arder mirar / desde esa umbría. Sin habla me dejó / verla en Granada. Perla entre aljófar es / por cómo brilla. ¡Florón de Al-Andalus / Berbería la moza del brial / con cuello y negro!» El Haur Muámmal (El Álamo de Muámmal) de Ben Qúzman es el conjunto formado por los actuales Paseo del Salón y Paseo de la Bomba. Esta Alameda se reformó en su estructura y arbolado en varias ocasiones. Durante la dominación napoleónica se estrechó el cauce y se convirtieron las laderas del río Genil en nuevas alamedas. La Alameda o Paseo del Violón fue urbanizada en el s. XVIII, aprovechando parte de la ribera izquierda del río, desde la altura del puente hasta las inmediaciones de la ermita de San Sebastián (Actual Paseo del Violón). Este mismo lugar, donde hoy día se encuentra la ermita de San Sebastián fue donado por los

Reyes Católicos a Martín Álvarez de Bohorques, muy cerca del lugar conocido como el “morabito” o lugar que habitualmente se destinaba a la oración musulmana.[1]

  1. Que no se conocen registros sobre su primitiva existencia a nivel documental, ni a través de los documentos procedentes de cuentas del mayorazgo sevillano ni a través del conjunto capitular de la villa, que pese a tener fecha fundacional otorgada mediante carta puebla no conserva fuentes documentales previas a 1588, aun bien, conocemos la posibilidad de que en los trece libros de actas capitulares del fondo documental e histórico del Ayuntamiento de Sevilla pudieran encontrarse más datos. Aún más, los documentos de fábrica de Santa María de las Virtudes no reflejan cronológicamente ni documentalmente culto o devoción en tal lugar, al menos bajo la jurisdicción del clero secular de la villa. Sobreañadir a este respecto que ni siquiera estudios arqueológicos durante finales del siglo XX han atestiguado al menos la existencia de pozos o carneros que sirvieran para el descanso de los finados por la peste. A esto es muy importante añadir además que no hay un estudio pormenorizado de la documentación correspondiente al Mayordomo Mayor de Fábricas del Arzobispado de Sevilla. Por ellos cualquier asunto relacionado con obras, creaciones o bienes de cualquiera de las fábricas referentes al Arzobispado, todas las capellanías, o cualquier hecho que se derivase de ello. Todo este cuerpo de normas afectaba indiscutiblemente a la erección y edificación de cualquier ermita, hospital, monasterio o cofradía; darles reglas y controlar las existentes. En este sentido los litigios con ermitaños, fundamentalmente por deudas provenientes de la mala gestión administrativa, eran frecuentes.

En este contexto el fundar, erigir o edificar una Ermita, albergarla de bienes e insuflarle rentas u ornamentos de lujo para el culto solo dependían del Provisorato y para ello había que justificar la devoción, el servicio a la comunidad y a Dios y que hubiese un exponencial aumento del culto a esa advocación concreta. Junto a esto, condición sine qua non era posible que estas ermitas debían tener un privilegiado lugar para su enterramiento en dicha fábrica, hecho o circunstancia que no se circunscribe a la tendencia de las inhumaciones de las élites político-religiosas de Villamartín. Fuera como fuera todo debía contar con licencia del provisorato, que informaba al visitador ó vicario, advirtiendo de que las construcciones deberían ser con decoro y para el incremento del culto. Rasgo fundamental era que las aportaciones por limosnas deberían ser suficientes, además del mantenimiento del edificio en sí y los ornamentos y culto, teniendo el mayordomo parroquial o cura beneficiado que estar inserto obligatoriamente en la composición de las escrituras correspondientes.

En resumen, cualquier obra tenia inexorablemente que ser aprobada por el Provisor y éste daba la correspondiente autorización o licencia al Mayordomo Mayor de Fábricas que la traspasaba el mayordomo de la fábrica parroquial en cuestión. Por ello, mientras no hayamos valorado este procedimiento con el rigor y la exhaustividad que requiere no debería divagarse más a cerca de esa ermita de San Sebastián y mucho menos en lo referente a su capacidad de ornato y decoración de la misma, puesto que dista una distancia temporal, social y económica con el bien en si objeto de este artículo.[1]

  1. Que para ningún caso, la localidad entabla la posibilidad, si así es como lo traza la historiografía tradicional, de rehabilitación o nueva fábrica de una posible ermita ubicada en la salida a Bornos, fundamentalmente por razones cronológicas y porque además el servicio religioso de la villa se asentará desde finales del siglo XVI y durante el siglo XVII en las comunidades religiosas regulares a través del Convento de la Santa Cruz de la Orden Tercera y las Hermanas Franciscanas Concepcionistas. Para ninguna de las opciones, incluso para el traslado de los padres seráficos la mencionada ermita es mencionada en las actas capitulares, no siendo el caso de otras como Veracruz, que son ofrecidas para la ubicación y servicio de la comunidad tras haber ocupado entre 1598-1626 la antigua ermita de La Encarnación, que inhabitable y sin ningún tipo de reparaciones fue “succionada” por el deterioro y la nueva fábrica de Santa María de las Virtudes, que ya en el primer tercio del siglo XVI ve como los primeros trazos de Martín Gaínza comienzan a tomar forma.[
  2. Finalmente algo muy importante: No es a San Sebastián, sino a Santa Ana, a quién el Cabildo y la población le reconocen la intermediación para la sanación de la población en las etapas en las cuales la peste alcanzaba su índice máximo de mortalidad. Así  lo podemos comprobar en las diferentes actas capitulares que para el efecto lo especifican entre los años 1636 y 1680 y de donde podemos extraer que el verdadero sustento de la advocación de la villa no es  San Sebastián, pese a ser patrón, sino Santa Ana, nombrada Patrona de la Villa con fecha de 8 de Marzo de 1598.

Por ello, lamentablemente no podemos aceptar una hipótesis tradicional tan banal que plantea que en primer lugar fue instalada la obra en la ermita de San Sebastián, para después, tras la ocupación de las tropas imperiales francesas ser trasladada a Santa María de las Virtudes. En realidad

hay veces, dentro de la investigación que el primer dato te lo otorga simplemente una observación detallada, razonada y carente de prejuicios o conjeturas sin sustento.

Habiendo observado el protocolo existente para cualquier construcción, reforma o dotación de los templos existentes en el arzobispado de Sevilla, valorando la anomalía cronológica de lo devocional y lo ciertamente veraz como son las razones por las cuales Santa Ana desplaza a San Sebastián como referente protector de la villa ante las epidemias, nos faltaría añadir que además a partir de 1680 la fábrica de Santa María de las Virtudes está prácticamente finalizada amén de ciertos retoques ornamentales, que con posterioridad autores como Matías Navarro añadirán a la venera y laterales del altar mayor, y que por ende, es mucho más factible afirmar que dicha obra pictórica fue adquirida por la propia fábrica parroquial que entablar un debate ficticio sin sustentación que no conlleva a ninguna conclusión veraz.

EL CONTEXTO ARTÍSTICO

            Para situar el contexto artístico de El Martirio de San Sebastian de Santa María de las Virtudes hemos sin duda que extrapolarnos al Madrid previo a la llegada de Diego de Velázquez. En ese ambiente se va construyendo la tendencia al naturalismo a lo que contribuyen pintores venidos de Italia y cuyo eclecticismo formativo tiende a desaparecer ante la impronta del naturalismo. Destacaron en este contexto pintores como Vicente Carducho (1570-1638), Rodrígo de Villalandro o Bartolomé Gómez. No obstante, y pese a la presencia de Diego de Velázquez en Madrid y a la grandiosa impronta que dejó en el contexto del arte pictórico, los años intermedios del siglo que además coinciden con el reinado de Carlos II dan a conocer un ramillete de autores independientes que por el fuerte influjo del barroco italiano otorgan una verdadera resurrección sobre todo de la pintura al fresco. Francisco Rizzi (1608-1685), José Antolínez (1635-1675) o Juan Antonio Escalante proporcionan a la pintura barroca fogosidad de paisajes, composiciones exaltadas, explosivas y sobrecargadas, hecho que se destaca sobre todo en los pintores de cámara del Rey Carlos II, como eran Juan Carreño de Miranda (1614-1685) o Claudio Coello, del que Sebastián Muñoz (1654-1690) será discípulo y compañero de obras. De Coello, Sebastián Muñoz  adoptará  las amplias proporciones,  con un dominio exhaustivo del escorzo compositivo en las figuras, permitiéndole esto poder trabajar no sólo el óleo sobre el lienzo sino aceptar encargos y compartir obras con su compañero Claudio Coello.

EL AUTOR

SEBASTIÁN MUÑOZ (1654/1657?-1690)

Acisclo Antonio Palomino de Castro y Velasco (1655-1726), biógrafo[1] y amigo de Sebastián Muñoz, atestigua que  este pintor barroco español, discípulo y colaborador de Claudio Coello y uno de los más interesantes epígonos de la Escuela madrileña, malogrado por su temprana muerte, nació en Navalcalnero, provincia de Madrid entre 1655 y 1657 pues su partida de bautismo no se haya entre las existentes, según confirma la propia oficina de Información y Turismo de la localidad citada. Por tanto, podemos inferir ante este inconveniente, que este Sebastián Muñoz del que investigamos no sea otro que el mismo joven que en 1670 entró como aprendiz en el taller del pintor toledano Hipólito de Torres, pues en la documentación de aprendizaje, se especifica que se trata de un joven de 11 años y que era natural de Casarrubios del Monte (Toledo), próxima geográficamente a Navalcarnero, de ahí la tendencia a error. Su óbito, sin embargo, si está documentado cuando pintaba El Martirio de San Andrés en 1690.[2]

Ya en Madrid, en 1680 comienza junto a Claudio Coello la decoración votiva para la llegada de la reina María Luisa de Orleans, la primera esposa del rey Carlos II. Ahí, según su biógrafo, paso a Italia.[3] De su periodo italiano conocemos que a finales de 1680 se encuentra en Roma junto a otros pintores y que solicitan a Carlos II la creación de una Academia de Pintores Españoles en esa ciudad. La influencia de Carlo Maratta le hará crear una serie de dibujos (hoy conservados en la Academia Uffizzi de Florencia).

Tras la estancia en Italia, su regreso a España le cruza de nuevo en su camino artístico con su maestro y compañero Claudio Coello, y ambos pintan los frescos de la Iglesia de la Mantería en 1684 en Zaragoza, que a día de hoy se conservan sólo parcialmente. En 1686 Sebastián Muñoz regresó a Madrid donde trabajó como pintor en el viejo Alcázar de los Austrias, concretamente en el aposento de la reina donde creó  La Fábula de Ángelica y Medoro de la cual solo hay conservada un boceto en la Biblioteca Nacional de España. De igual forma creo la fábula Psique y Cupido (desaparecida) lo que le granjeó, según su biógrafo pasar a ser pintor del rey.

Este hecho le acarreo fama y prestigio y en 1689 pintó Los Funerales de la Reina María Luisa, conservados en el Convento del Carmen Descalzo de Madrid, donde para aplacar a la comunidad regular que se ofendió por el escorzo físico adoptado por el pintor al representar a la reina, hubo de realizar un medallón donde ésta aparecía aun viva.

Finalmente, en el Palacio del Buen Retiro pintó todo el conjunto decorativo destinado a las salas de la reina Mariana de Neoburgo y a restaurar junto a Francisco de Herrera “El Mozo” los frescos de la Cúpula de la Virgen de Atocha, donde inesperadamente, el lunes santo de 1690 falleció[4] al precipitarse desde los andamios, según su biógrafo. A su muerte, la inacabada obra El Martirio de San Andrés fue concluida para la Iglesia de Casarrubios del Monte por su compañero Francisco Ignacio Ruiz de la Iglesia. Sebastián Muñoz dejó obras como los frescos de la Mantería, junto a Claudio Coello donde destaca el detalle de la mano de San Sebastián en los mismos. Pero si hay una obra que nos interesa en nuestro estudio es El Martirio de San Sebastián (1687 aprox.) conservado hoy día en el Museo Goya de Castres (Francia). Su éxito con esta obra le hizo recibir una serie de encargos para que reprodujese su creación, y el presente en Santa María de las Virtudes. Junto a estas obras, Muñoz pintó la citada Funerales de la Reina María Luisa de Orleans, hoy día en Nueva York (EEUU). Destacar que ambos cuadros, El Martirio de San Sebastián y Los Funerales de la Reina María Luisa de Orleans fueron propiedad del infante Sebastián de Borbón, que tras las confiscaciones debido a su simpatía por el carlismo, pasaron al Museo de la Trinidad, donde se le hizo, sobre todo al martirio un enorme elogio y reconocimiento[5] llegándosele a atribuir inclusive las obras de Jacinto Meléndez El Entierro del Conde Orgaz y San Agustín conjurando una Plaga de langostas, conservadas hoy en el Museo del Prado de Madrid, junto a un Autorretrato del propio Sebastián Muñoz.

            Finalmente El Martirio de San Sebastián salió de España junto a otras obras de Sebastián Muñoz.  En realidad, desconocemos a ciencia cierta para quién pudo pintarlo, pero su éxito tras su exposición en el Corpus Christi de 1687 ocasionó el encargo de réplicas, siendo la más importante de las realizadas por el autor y firmada autógrafamente la que se ubica en Santa María de las Virtudes[6], caracterizada por su amplitud (270 cm x 207 cm), con una calidad homogénea y similar a la primitiva u original.

            En su composición destaca la creación de un paisaje y ambiente exterior profusamente completado de intensos efectos de luminosidad, haciendo especial uso del claroscuro, destacando de sobre manera la intensidad de la luz que proyecta en la anatomía estilizada y elegante de San Sebastián, que se representa con los sus brazos abiertos y en extensión, en un escorzo general anatómico que lleva su cuello y rostro a alzarse mirando a los cielos, a modo de ofertorio vital, que evidencia el mensaje de la defensa de la fe. Serenidad, equilibro se enfrentan en el conjunto a la agitación de la soldadesca y la caballería que rodean al santo, que desde el cielo recibe la atención de ángeles volanderos que descienden con mucha valentía para depositar sobre su cabeza una corona de rosas. Es una obra clara, definida, diagonal, donde desde el vértice superior izquierdo (banderas y picas) transcurre el episodio hacia el vértice inferior derecho, donde finaliza la composición con la figura del sayón, que postrado sujeta los pies de San Sebastián.       Remata la obra la escena de su primer martirio del que salió ileso tras ser herido por las flechas que ordenó lanzarle el emperador Diocleciano. En ella, Santa Irene le curará sus graves heridas, reprochando al emperador su actitud agresiva y de persecución para con los cristianos. Detalle de su estancia en Italia es el castillo de San´t Angelo al que recrea fabulosamente con su recinto amurallado, sus torreones y su cuerpo circular central.

Noventa corazones serán los pies del Señor del Prendimiento

La Hermandad del Prendimiento celebra a la primera iguala en Villamartín cara a la próxima semana Santa 2026

En la tarde-noche del pasado viernes 9 de enero de 2026, la Hermandad del Prendimiento convocó su tradicional igualá, abierta como otros años, para seleccionar a los costaleros que llevarán el misterio de Nuestro Padre Jesús de la Misericordia en su Prendimiento, por las calles de Villamartín el próximo Miércoles Santo.

El acto fue abierto por el hermano mayor electo, don José María Giráldez Chacón, quien agradeció a los presentes su constancia, sus años de trabajo y a los aspirantes a la trabajadera les dio mucho dio mucho ánimo y aliento.

Acto seguido, el cuerpo de capataces igualó los nueve palos con los que consta el paso de misterio, que hacen un total de cuarenta y cinco hombres.

Advertisement

Text

Text